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julio 09, 2009

Windows 7: Un escritorio renovado


Descripción:

Es evidente que una de las grandes diferencias de Windows Vista con respecto a sus antecesores es la interfaz visual, mucho más cuidada y atractiva. Tanto es así que Windows 7 hará buen uso de esa base para aportar, además, algunas mejoras significativas

Las primeras novedades se han visto ya en la versión pre-beta de Windows 7 que se presentó en el PDC (Professional Developers Conference) celebrado en octubre del año pasado y que, además, les fue cedida a los asistentes a dicho evento. Como se pudo descubrir durante el ciclo de conferencias, el aspecto de Windows 7 es casi idéntico al de Vista, aunque existen algunos detalles interesantes que demuestran que siempre quedan apartados por pulir.

La nueva barra de tareas

Una de las sorpresas más interesantes de la interfaz gráfica de usuario (GUI) de Windows 7 reside en la barra de tareas, que toma ideas prestadas del famoso Dock de Mac OS X de Apple. En lugar de presentar las tareas como una combinación de iconos y texto descriptivo, tan sólo hace uso de iconos de gran tamaño para representarlas.

Esto ahorra espacio en la barra de tareas, desde luego, pero, obviamente, podremos acceder a una descripción más detallada de la tarea minimizada en cuestión pasando el ratón por encima de ese icono. De hecho, justo a la derecha de cada icono (o agrupación, en el caso de que agrupemos varias ventanas del mismo tipo, como ocurre cuando unimos varias instancias de Internet Explorer, por ejemplo) aparecen unas pequeñas franjas verticales que mostrarán una flecha cuando pasemos sobre ellas.

Al pinchar sobre esa «flecha fantasma» nos toparemos con la llamada Jump List, que no es más que una serie de opciones recomendadas de esa aplicación en particular. En el caso de Internet Explorer, están recomendados algunos enlaces del Historial reciente. En Windows Media Player podremos acceder a las listas de reproducción recientes o a los temas de ciertos artistas o géneros que hemos escuchado también hace poco.

Los iconos de la barra de tareas pueden moverse de un lado a otro arrastrándolos y soltándolos donde más nos apetezca, una característica interesante para organizar aún de forma más potente esta barra de tareas. Y, al mover un icono sobre los demás, éste tomará un cierto aspecto de cristal translúcido que deja entrever el fondo de la barra de tareas y el icono con el que queremos intercambiar su posición.

Otro de los cambios relevantes de la renovada barra de tareas es el espacio del Área de notificación, que normalmente estaba ocupado por un sinfín de pequeños iconitos tras la instalación de programas como controladores, antivirus y servicios extra.

En Windows 7 sólo encontraremos tres iconos, dedicados a Windows Solution Center, Red y Volumen. Al resto podemos acceder mediante la pequeña flecha desplegable, que también nos llevará al Panel de control de los iconos del Área de notificación. Asimismo, tendremos la oportunidad de especificar si queremos ampliar el número de iconos presentes a más de los cuatro que aparecen por defecto.

Windows 7: un escritorio renovado

Gadgets al aire libre

En el extremo derecho de la barra de tareas se localiza una estrecha banda vertical. En un estadio anterior del desarrollo de Windows 7, ésta en teoría servía para que los gadgets que tenemos en el escritorio se mostraran junto a carpetas y accesos directos alojados allí.

Sin embargo, en la compilación actual, su objetivo es únicamente minimizar todas las ventanas y mostrar el escritorio limpio, algo que, sinceramente, logramos hacer más rápido con la tradicional combinación de teclas Windows + D. Eso sí, hemos de tener presente que en Windows 7 los componentes que tengamos disponibles en el Escritorio no estarán asociados a la Sidebar, ya que ésta desaparece definitivamente para hacer que los gadgets puedan situarse allá donde más nos convenga.

Un menú de inicio más inteligente

El botón de Inicio de Windows 7 añade un efecto animado que hace que surja un halo azul rodeándolo cuando situamos el cursor cerca. Una vez que pinchemos sobre ese icono, aparecerá el menú de Inicio de Windows 7 que, en esencia, no aporta de momento grandes diferencias con el que ya nos presentó Windows Vista.

Entre las novedades destaca la posibilidad de añadir localizaciones personalizadas a la lista de las que nos muestra habitualmente el menú, y, por ejemplo, seremos capaces de incluir accesos directos a carpetas que usemos muy a menudo.

Además de eso, el menú incluye soporte para listas desplegables: si en la parte izquierda tenemos un icono con una flecha marcando esa operación a su derecha, podremos pinchar sobre ella para hacer que se abra la lista desplegable asociada. Dicha lista puede contener localizaciones derivadas o acciones asociadas con ese icono.

Aero gana algunos enteros

El gestor de ventanas que Microsoft ya ofreció en Windows Vista vuelve con fuerza a Windows 7, pero lo hace con algunas novedades interesantes. Por ejemplo, Aero Snaps. Esta pequeña pero interesante característica afecta a la forma en la que gestionamos las ventanas abiertas en nuestro escritorio.

Siguen estando activos los trucos tradicionales de seleccionar varias de ellas en la barra de tareas y luego pulsar con el botón derecho del ratón para apilarlas horizontal o verticalmente, pero, además, ahora entra en acción Aero Snaps.

Esta funcionalidad aprovecha los desplazamientos realizados con el ratón cuando estamos arrastrando una ventana. Por ejemplo, si la arrastramos hasta el borde superior de la pantalla, la ventana se maximizará. Si la movemos hacia abajo, recuperará su tamaño normal (no maximizado); y, si la movemos al tope izquierdo de la pantalla, se justificará, ocupando hasta el 50% del espacio.

Otra curiosa acción llamada Aero Shake y descubierta recientemente también hará su entrada en Windows 7: si disponemos de una serie de ventanas abiertas y sólo queremos que se muestre una de ellas y las demás se minimicen en la barra de tareas, bastará con arrastrarla rápidamente de un lado a otro, «agitándola» para que el sistema detecte que sólo queremos tener ésa disponible en el escritorio. El efecto de esta interacción con gestos es curioso, y puede resultar muy útil para muchos usuarios.

La personalización del escritorio, potentísima

Microsoft ya había ofrecido la posibilidad de utilizar temas personalizados en sus anteriores sistemas operativos, y dicha opción seguirá presente en Windows 7 con algunas diferencias y novedades. La primera de ellas consiste en que, aunque en la versión pre-beta M3 a la que hemos tenido acceso el término para designar esas plantillas de personalización de la interfaz sigue siendo el de Temas, en realidad su denominación definitiva será Estilos.

Constarán de cuatro componentes clave: el fondo de escritorio, el color de fondo de nuestro escritorio, la configuración de sonidos del sistema y por último, el salvapantallas asociado a dicho estilo. La combinación de estos cuatro factores dará como resultado un determinado estilo.

Lo mejor de todo es que será realmente sencillo modificarlos para cambiar tan sólo uno de esos parámetros (o varios de ellos) y luego salvaguardar la configuración resultante como un nuevo estilo propio que podremos restaurar en cualquier momento, además de compartirlo con nuestros amigos y conocidos.

La selección por defecto de estilos que Microsoft incluye en Windows 7 es muy decente, y podremos elegir entre ciertos fondos de escritorio bastante llamativos y que son un buen punto de partida. Lo mismo ocurre con el resto de componentes de cada estilo, pero el apartado de los fondos de escritorio destaca especialmente por dos mejoras significativas.

La primera de ellas es la posibilidad de seleccionar un modo de cambio aleatorio y automático del fondo de escritorio cada cierto tiempo. La segunda, directamente relacionada con ella, nos permitirá seleccionar una carpeta desde la cual se habilitará ese conjunto de fondos de escritorio que se irán mostrando y cambiando, por ejemplo, cada 30 minutos.

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